MI CONFRONTACIÓN CON
LA DOCENCIA
Para alcanzar una
educación de calidad y competitividad, es fundamental como maestros estudiar y
dar tratamiento a los problemas, necesidades y deficiencias existentes en los
procesos de enseñanza y aprendizaje. Para ello es conveniente hacer uso de la
investigación educativa, herramienta que a través de la observación y el
análisis reflexivo favorece nuestro
trabajo docente y la formación integral de los alumnos.
Como mencioné en el
escrito “Mi percepción docente”, Fue por decisión propia que decidí dedicarme a
la docencia y metafóricamente era un sueño de la infancia que se hizo realidad
a base de mucho esfuerzo.
Mi labor educativa
inició como estudiante normalista desde los primeros semestres en jornadas de
observación y práctica, espacio muy oportuno y valioso que me permitió conocer
en condiciones reales algunos aspectos y dificultades de los procesos en que se
desarrolla la educación, así como la gran responsabilidad que implica la docencia
en el nivel de primaria.
Sin embargo, fue en
estos espacios dónde me dí cuenta que la mayoría de los maestros titulares de
los grupos con los que practiqué eran quiénes explicaban, interrogaban e
imprimían en la memoria del niño lo que debía aprender, con actividades
principalmente de repetición para que éste retuviera en la memoria
conocimientos ya elaborados. No entendía si la actitud que tomaban estos
maestros era precisamente por su gran dominio de contenidos o porque ya se
habían cansado por su edad y años de servicio. Había incluso algunos maestros
que hasta a uno como estudiante normalista nos transmitían intimidación. Ellos
eran los maestros; los de experiencia, y yo solo la aprendiz; la estudiante.
Reconocí que esos
no eran los mejores ejemplos a seguir, (cómo estudiante no solo hay que
aprender lo que se debe, sino también lo que no se debe hacer) pues la
necesidad de que la escuela cumpla en realidad con su función social de brindar
una educación que garantice el
aprovechamiento de las energías, valores, conocimientos, habilidades y
aptitudes de los alumnos, requiere de parte nuestra gran responsabilidad,
dedicación y sobre todo cariño, pues así la inteligencia se nos derrame y
hayamos estudiado en escuelas de renombre o no, si no sentimos cariño por lo
que hacemos no podremos transmitir nuestros saberes ni cosechar buenos frutos.
He pensado que es
una fortuna que éste trabajo además de satisfacciones me dé para comer y me
permita proveer otras necesidades personales. En realidad la misión no ha sido
tan fácil, pues no pongo en duda que la educación no se realiza totalmente en
el aula, ni se restringe solamente al área escolar bajo nuestra sola
influencia, sino que hay otras fuerzas que están relacionadas como el medio y
que actúan constantemente sobre el niño, ocasionando muchas veces
modificaciones más profundas en sus esquemas de conocimiento y por lo tanto
moldean su personalidad. En este sentido tengo muy presente que es en el hogar
dónde el niño ha aprendido casi todo lo que sabe. La familia es la que difunde
principalmente hábitos y actitudes que en un momento facilitan o dificultan el
alcance de los fines normativos de la educación básica. De ahí la importancia
de siempre rescatar los conocimientos previos, pues de esta manera he podido
tener el panorama de qué tan cerca o lejos estoy de inculcar el ansia de
cultura y de convertir en realidad la conquista de sus derechos para que con
entusiasmo y optimismo se involucren en los destinos de la humanidad, que vivan
al servicio de la colectividad, decididos a poner sus conocimientos,
experiencias, su personalidad en un plano de superación constante, hasta que
suceda que el “Alumno supere al maestro”.
Lo expresado
anteriormente me conmueve y confronta a la vez, pues es la familia la que está
presente en los procesos de enseñanza y aprendizaje que se llevan a cabo dentro
de la escuela. Si menciono “está presente” es porque de aquellos logros
obtenidos y de los cual hago mención en el relato de “Mi percepción docente”,
El trabajo colegiado entre maestro-alumnos-padres de familia, fue la garantía
de alcanzar las metas y fue así porque yo sola no lo habría logrado, o bien los
alumnos por cuenta propia estarían casi desarmados, pero cuenta mucho saber
involucrar a los padres en dicha responsabilidad y hacer partícipe al mismo
niño de su propia formación. De igual forma, resulta ser contraproducente
cuando me doy cuenta que algún alumno pertenece a una familia desintegrada, o
que los papas por buscar mejores opciones de supervivencia deciden emigrar y
dejar a sus hijos con los abuelos, tíos o a cargo de el hermano mayor. En este
sentido he podido observar abusos hacia ellos, maltrato, olvido y falta de
cariño por quiénes debieran de ser el respaldo moral. En situaciones de esta
índole me he sentido frustrada e impotente por no poder cambiar su realidad.
Incluso entre compañeros dicen algunos para que se mete uno en problemas, ya ni
modo, ya han de estar acostumbrados pues no conocen otra forma de vida. Es ahí
cuando la impotencia invade y la cruda realidad a veces duele hasta los huesos.
Para mí, mis alumnos se vuelven como de mí familia, sus risas, sus ocurrencias,
sus enojos, la personalidad de cada uno se graban no se lo en mi mente sino
también en el corazón y de verdad que cada experiencia que se vive con cada uno
son únicas. No solo los maestros dejamos huella, también ellos nos dejan
huella. Desafortunadamente hace poco mas de 5 años uno de mis alumnos de cuarto
grado de la escuela “Revolución” de San Juan Huaxtepec, Silacayoapan., falleció
repentinamente por negligencia, recuerdo que era un viernes cuando se despidió
de mi al salir de la escuela y esperó a que me subiera al carro para regresar a
casa ese fin de semana, el lunes de regreso ya lo habían sepultado, aún
recuerdo su sonrisa y todo lo cariñoso que fue, era el hermanito mayor y se la
pasaba defendiendo a su mamá de la violencia de su padre. No fue un niño muy
destacado pero si le gustaba aprender y trataba de esforzarse. Lo sentí tanto,
al igual que para sus compañeritos fue un duelo muy difícil y es por eso
nuevamente que me atrevo a puntualizar que un maestro no solo es docente en su
escuela, un maestro tiene a flor de piel el sentido humano.
También es bien cierto que para muchos padres
de familia proyectar una imagen positiva del trabajo que se realiza con los
niños cuenta mucho, y en ocasiones mientras más ocupado se tenga a los alumnos
es mejor, pues esto contribuye a dar la impresión de que los niños si van
avanzando. Lo anterior lo expreso porque en alguna ocasión tuve la necesidad de
dialogar con el director de mi primera escuela porque se había acercado un
padre de familia que por cierto también era maestro y que le cuestionaba el
porqué su niño de primer grado tenía que escribir oraciones o palabras
completas o leer si ni siquiera conocía las letras, ¿Qué clase de maestra era?.
Mi práctica resultó nueva para ellos y no les convencía pues yo venía recién
desempacada de la educación Normal y pues eso no estaba acorde con su
pedagogía. Era mi primera vez con alumnos de primer grado y yo no tenía
experiencia en la enseñanza de la lecto-escritura, pero creo si tenía visión y
argumentos pero no podía competir contra la antigüedad de aquellos docentes.
Eso sí que me provocó estrés pero no me conformé, así que acudí al centro de
maestros y por suerte estaban impartiendo talleres sobre Pronales (metodología que al principio no entendía bien pero de la
cual retome mucho para mi trabajo con alumnos de los primeros grados y que por
fortuna he tenido más oportunidad de experimentar en 5 de los 8 años que llevo
en servicio) me integre a estos talleres y me reconfortó bastante, Recuerdo al
Maestro ya de avanzada edad que asesoraba el taller que nos dijo con gran
temple “Maestros no tengan miedo,
disfruten el proceso”, con más seguridad sabía que debía hacer, por donde
seguir. Claro que implementé algunas sugerencias dadas por los maestros que
tenían hijos a mi cargo, pues al fin la
“voz de la experiencia”. Sin embargo no reprimí mis propias herramientas para
sacar adelante esta encomienda. Muchas veces como esa he tenido que detenerme a
revalorar mi trabajo, pero suelo concluirlo a razón de mi propio estilo de
trabajo se que tal vez me he equivocado y que he sido necia en seguir mi
intuición.
La forma de trabajo
muchas veces gira en torno a obligaciones y exigencias que nos demanda el
programa de estudio, pero para alcanzar el éxito no solo se pretende
desarrollar la inteligencia, ni la capacidad de los alumnos para resolver
problemas, sino que las posibilidades
de atención y esfuerzo determinarán el logro de los propósitos. He pensado que
es una fortuna que este trabajo además de satisfacciones me dé para comer y me
permita proveer otras necesidades. Culmino éste testimonio con la siguiente
frase que como servidores públicos no queda muy bien. “Quién no vive para
servir, no sirve para vivir”.
Enhorabuena y
adelante.
Hola apreciable Sandra, es un placer enorme comentar toda una vida de trabajo y experiencia que en tu blog comentas, saber que desde niña te acuerdas con mucho afecto de tus profesoras y también de los tres docentes egocéntricos y preferenciales, nos invita a mejorar día con día lo que hacemos desde nuestra cotidianidad en la labor docente, es preciso aclarar que tus ideas las plasmas de manera clara y ordenada, es decir, al leer tus comentarios se adentra el lector en el ambiente de análisis, solo te puedo sugerir que envíes a la plataforma todas tus actividades en relación con los comentarios de la Web 2.0 ventajas y desventajas y de esa forma también se tendrá la oportunidad de hacer los comentarios pertinentes a dos compañeros, ya que así lo menciona la rúbrica de evaluación. Espero lo tomes en cuenta y no haya molestias en el aspecto valorativo.
ResponderEliminarAtte. Mtro. Valentín González Hernández.
Buenas noches Maestro Valentín.
EliminarHa sido un placer compartir con ustedes mis anecdótas en relación a mi aventura docente y mi confrontación con la docencia. La verdad releer nuevamente estos escritos me hacen reafirmar el encanto que me produece servir y ser útil a la sociedad.
Gracias por su sugerencias.
Buen día Maestra.
ResponderEliminarAl leer su documento puedo percatarme de lo agradable que se le hace convivir en comunidades rurales, a las cuales les has entregado un poco de tu esencia y por ello te llevas los gratos recuerdos de cada una de tus experiencias, puedo compartir contigo que a lo largo de mis pocos años de servicio y que seguramente tú ya te has dado cuenta, que algo novedoso que podemos implementar en nuestras escuelas y comunidades para ser realmente un maestrito o maestrita de pueblo, es compromiso y ganas de hacer bien nuestra labor algo que está escaseando en nuestro gremio, que bien que guardemos bonitos recuerdos de nuestros alumnos y esperemos que nuestros alumnos más que recuerdos gratos tengan aprendizajes que les sirvan en la vida.
Agradezco que compartas tus experiencias Maestra, esperemos segur comunicándonos para crear y transformar nuestra labor docente.